Duda semiológica ¿Por qué le decimos refugio al refugio sino te refugia de nada? Para los que no lo saben (porque tienen la fortuna de viajar en helicóptero) lo colectivos se detienen en distintos puntos de la traza de su recorrido para que suban o bajen lxs pasajerxs. Esos puntos son comúnmente denominados “paradas”. Las paradas pueden o no tener un “refugio”, una estructura de metal o material con o sin asientos, por lo general con una suerte de techo o cubierta para proteger de algún chubasco medio pelo.

Proliferan en épocas de elecciones cuando los candidatos necesitan mostrar por redes sociales que hacen algo por la gente que se caga de hambre. Pues entonces, para saciar el dolor de tripas del prójimo menos afortunado por la bondad del señor, van y te ponen un refugio que cuesta un huevo y no sirve para un choto y que encima, la monada hace mierda de gusto porque para matar el hambre se empepa y confunde los refugios con gigantes, cual quijotes del subdesarrollo.

Cuando era pibe, en la parada de la ruta que usaba para ir a la escuela, había un refugio que los vecinos habían recauchutado para que los pibes no nos mojáramos. Era un señor refugio. Ladrillos, ventanita, piso de cemento. Luego, con los años, los mismos vecinos lo tiraron abajo porque ya no se usaba solo para protegerse de la intemperie sino para drogarse, chorear, dormir la mona y violar pendejas. Ahora usan lo que quedó de la estructura para vender tortillas santiagueñas o sandías en verano. Al refugio lo corrieron unos metros más allá y dejó de servir para como telo al paso.

Un barón del conurbano de turno puso unos pilotes de cemento con un techito minúsculo que cuando sopla el viento los días de fresco te congela las bolas y cuando llueve estás abajo con el paraguas abierto porque es como estar al sereno pero al lado de una piedra. Además, está tan cerca del asfalto que, si llovió y pasa un camión muy embalado o un auto muy hijo de puta, la cagaste.

La gente piensa que eso es mejor que nada pero es como pensar que estar en coma garpa más que estar muerto.
Tienen, eso sí, la funcionalidad de tener dos asientitos. También que podés ver quién está en la parada desde todos los ángulos. Y una isla de cemento donde no hay barro. Ojo, la gente que no lo tiene lo espera, lo desea y hasta lo necesita porque de otro modo que el bondi te pare es una marchanta. En algunos barrios que no lo tienen la gente hace señas con el celular o mueve los brazos o implora. Sí, implora. Hace el gesto de rezarle al colectivero para que pare. Eso les encanta. Les hace sentir su cuotita de poder miserable. Porque paran por magnanimidad, no porque se sientan obligados. Y se los agradeces. Como le agradeces al patrullero o a la ambulancia que llegan porque les pintó y no porque sientan que es su obligación. No hay deber allende la General Paz, solo casualidad y poder.

Pero entonces, ¿de qué te refugia el refugio? ¿Del clima inhóspito, de la soledad en los campos de algodón a las tres de la mañana? ¿Te protege del hombre que está solo y espera o de la masacre de las fosas adriatinas? ¿Es un refugio moral para la patria como las fuerzas armadas o tan solo un hito en mitad del páramo de la desesperación más agreste que puede costearse el corazón? Porque sea lo que sea no funciona. Igual el bondi te deja de garpe, como la vida, pero tocándote bocina.

 

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