Tenía un conocido, como de mi edad. Docente, cada tanto remiseaba porque no le alcanzaba. Hizo campaña en las redes por el cambio durante todo el 2015. Decía que él le enseñaba disciplina a sus alumnos mientras el otro gobierno choreaba a morir. Que el cambio nos iba a hacer bien. Que los que advertíamos sobre Macri estábamos entongadxs, que éramos unos boludxs, unxs mala leche, que en la universidad nos lavaban la cabeza unos zurdos trasnochados. Celebró el triunfo del macrismo como quien tomaba el palacio de invierno o la bastilla. En algún momento dejamos de ser contactos. Me extrañó. Hace unos días, por curiosidad malsana lo stalkie. Postea frases positivas sobre artes marciales y gatitos. Del país, nada. De la situación docente, nada. De la escuela 49, nada. De los tarifasos, nada.
¿Raro, no?

Un tipo así es el ejemplo más claro de sociopatía severa. Un violador, un asesino, un corrupto, un estafador, un secuestradortodos ellos son la lacra de la sociedad en la que viven. Pero aquel, el hombre o la mujer comunes y corrientes. incapaces de preveer las consecuencias de sus actos, incapaces de utilizar sus herramientas intelectuales para ajustar medios afines, aquellos, son algo más, son lo peor. Atentan contra el pacto social, contra las bases mismas sobre las que se funda la civilidad. Son terroristas, y con los terroristas no se negocia, se los somete.

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