De Rusia con amor

Posteado el

Hace unos días cruzaba la 9 julio a la altura de la calle Chile. De pronto, lo veo ahí tirado. La forma y el color me recordaron a los viejos DNI libritos del año del pedo. Pensé

-Se la pusieron a un jubilado y descartaron los documentos- ya que en esos boulevares los amigachines de lo ajeno suelen fraccionar sus botines. Me acerco y lo levanto. Error. Era un pasaporte. Un pasaporte ruso. Un pasaporte ruso de una bebé nacida en la Argentina en abril del 2022, de padres rusos. Carne para los trogloditas esos que siempre se están quejando de las extranjeras que vienen a parir al país porque acá somos mejores seres humanos que, por ejemplo, esos locales del pro y la Unión Cívica Terminal.

Plaza de perros

Posteado el

La fiesta, en kathan city, como en tantos otros barrios, terminó con gente en pedo durmiendo la mona en las esquinas, afanos, heridos por fractura de craneo expuesta luego de caer de lugares varios y variopintos. Al final, unos antipátrias los constructores de mástiles de banderas, cómo no prever que la muchachada se treparía en ellos ante la pujante gloria nacional que llevamos en el ADN patrio. Los constructores de puentes la tienen más fácil, la gente brinca de ellos desde mucho antes que estuvieran entre huevo y huevo los constructores del Taşköprü, en Adana, un montón de piedras sobre el río Sayhan que los lugareños utilizan como atracción para vender postales a precio de euro blue. Los constructores de mástiles no, tienen que remarla como cualquier hijo de vecino, porque treparse en el asta bandera de una plaza es cosa -dicen- de la hiper modernidad líquida dónde todo fluye, viene y se va con rapidez, sobre todo la inteligencia. En especial, si antes de treparte en un caño de 15 metros, te clavás un cajón de cerveza con sandía, de puro sediento. Pero quién es uno para juzgar la alegría popular, ¿Clarín? ¿La Nación, acaso? No, señor, pobre pero digno.

Iluminate

Posteado el

Caballito. A unas cuadras de Acoyte y Rivadavia. El gentío está a un paso de cortar la avenida. Extrañamente no reclaman nada, no se quejan de nada. Están celebrando. Lo curioso es que celebran cosas distintas. Unos, que egresan de la escuela cheta y de misa diaria que está frente al parque. Ochenta púberes pre adolescentes saltando, gritando y mandándose mano no tan a escondidas. Otros, que se recibieron de algo y salen haciendo trencito del Starbucks. Son como veinte. Como la vereda es estrecha avanzan sobre la avenida hasta ocupar casi la mitad. Hay un embotellamiento de la hostia y bocinazos ensordecedores. Por Campichuelo doblan unos flacos con facha de partidito de viernes con los pibes que arengan a la selección, cantan que en Brasil son todos putos, que le ganan a Francia y vuelve Cristina. Salen unos cuantos chiflidos de algún lado. O de varios. Los flacos se detienen, de golpe. Miran envalentonados. Nadie recoge el guante. Por suerte no retrucan. Siguen caminando, pero sin cantar. Les pincharon la onda.

El sermón de la montaña

Posteado el

Hablan de la aceptación corporal, pero se operan a diestra y siniestra para sentirse mejor.

Hablan contra la academia, pero desde su puesto en la academia.

Te dicen que el periodismo comercial es una caca cuando hicieron fama, prosperaron y amasaron prestigio en el periodismo comercial.

Se embanderan de feminismo sin teoría ni lucha (y más de una por conveniencia y más de dos para posar de progres).

Enarbolan nuevos sistemas de gobierno pero vacacionando en la isla Margarita all inclusive.

Van de arte en arte y de fórmula en fórmula esperando pegarla pero hablando de independencia creativa.

Convocan al amor y a comportarnos sanamente pero hablan pestes de sus ex sin autocrítica y en plan víctima inocente.

Jugueterías

Posteado el

Tengo una amiga desde hace varias vidas atrás. Hace rato que no está en pareja y para evitar que reincida con un chongo policía le compré un juguete sexual por su cumpleaños. Hay confianza para eso. Voy buscarlo. Es un sex shop de la calle Maipú, dentro de una galería. Me había parecido raro que al googlear la dirección el sitio web hablara de “video cabinas”. Pensé en Michael Foucault que solía frecuentar en los setenta los prostíbulos para homosexuales sadomasoquistas de California y en dónde, sugieren algunos estudiosos, germinaron sus ideas sobre la naturaleza del poder. No sería de extrañar, el poder primero te pega y luego te coge. Pero tengo la impresión de que esos antros son demasiados sofisticados para nuestra idiosincrasia medio mojigata y nuestra economía medio pelo así que no los doy por viables acá en la pampa húmeda. Seguro que le chingo y seguro que por eso sigo pobre.

Reflexiones de un señor de cuarentaipico que todavía cursa II

Posteado el

Uno de los problemas de cursar un profesorado en una universidad es que se tienen compañerxs que ya son docentes. Al parecer, el solo ejercicio de la profesión les hace creer que eso lxs autoriza a hablar más que el docente, a interrumpirlo, a cuestionarlo, a cuestionar a los autores -cosas que no están mal- pero, sobre todo, a contar sus anécdotas de clase, lo que es infumable porque rara vez ilustran el tema tratado, sino que emerge para satisfacer el ego y el deseo de reconocimiento.

Palmeras

Posteado el

Alguien, tal vez esperando que Constitución se convirtiese en una sucursal de Palm beach, plantó palmeras sobre la calle Salta. Quizás la falta de playa y de un clima más benigno hizo que la cosa fuera distinta. El barrio no prosperó mucho que digamos en el sentido turístico pero las palmeras crecieron. En lugar de dar sombra y cocos sirven, según la hora, para apoyarse, para tirar basura, para orinar, vomitar o, si los usuarios están muy apurados, para echarse un polvo incómodo a la vista de todos. Para el ojo atento sirven, también, como indicador de si vas a viajar o no sentado.

Humberto

Posteado el

En Humberto Primo y Lima hay una estación de GNC que no pertenece a ninguna franquicia en particular. Gas Pirulo por llamarla de algún modo. Hace mil años que está en esa esquina. Es un lugar de encuentro de taxistas. Ahí toman o devuelven los turnos de laburo, lavan los autos, se toman un café. Mi abuelo, que en sus últimos años fue tachero, paraba ahí a clavarse los choripanes radiactivos que el médico le había prohibido terminantemente. La parrillita que tenía a un costado desapareció poco después de su muerte. Creo que el viejo era el que les mataba el hambre.

El kairós

Posteado el

En estos tiempos, por pobre que seas, algún medio consumís. Y todos tienen algún espacio noticioso, de información práctica: hora, temperatura, estado del tránsito. Cuando ocurre algo un poco fuera de lo común insisten con eso hasta freírte la atención, en especial si es para criticar al gobierno o al monopolio de turno. Entonces, que se te ocurra salir con todos tus hijos un día en donde apenas hay colectivos ¿en qué te convierte? ¿En una persona con capacidad intelectual diferente? ¿Con dificultades cognoscitivas? ¿En una inconsciente que somete a sus propios hijos al sufrimiento de ser pisados, zarandeados, casi asfixiados dentro de colectivos repletos donde la gente se insulta por el espacio, escupe a los colectiveros, se carajea con los que no pueden subir?

Chino Farmer

Posteado el

Puerto Madero. Bar cheto de esos que dan al dique. Entré a tomar un café, pero no había. Con la excusa del dólar me ensartaron un Campari con descuento. Sale 3 veces más que el café y se nota que lo hicieron de mala gana. La moza tiene el barbijo colgando de una oreja. Lo usa así porque sabe que con su cara de modelo europea te convence hasta de votar a Espert. Afuera hacen 10 grados pero ella está con una remerita que le deja el pupo al aire y dice Curazao en letras de neón. En un discreto reboleo de ojos le noto los pezones en punta y la piel de gallina. Da saltos, se mueve rápido de mesa en mesa y hace bailecitos al son de la música caribeña que suena de fondo. El barman está igual. Vestido como si estuviésemos en Puerto Vallarta el tipo se frota los brazos tratando de aflojar el frío. Tiene gafas oscuras, camisa floreada, pelo en pecho con cadenas doradas que le cuelgan y una larga colita rastafari que le llega a la cintura. Supongo que los obligan a estar sin abrigo para estar en consonancia con el look centroamericano del lugar. Igual, se lo merecen, porque en la carta hay un trago que lleva café. ¿Así que hay café para ponerse en pedo gastando una fortuna pero no café para tomarse un cortado? Ojalá les de la viruela del mono por especuladores del orto.

El nuevo negro (variaciones sobre un mismo tema)

Posteado el

Ahora dicen que morirse está de moda. Y tienen razón. De un tiempo a esta parte la práctica de dejar de respirar de forma definitiva se hizo popular, en especial en el segmento de la tercera edad, pero no solo circunscripta a ella. Con excusas tales como el covid, el cáncer, o la insuficiencia renal miles, cientos de miles, incluso millones de personas alrededor del mundo se dan a la banalidad de sacar a relucir su blanca palidez. Luego, en un gesto egoísta y mezquino de su parte, le dejan a sus seres queridos la tarea de enterrarlos, las deudas por pagar, los llantos por llorar.

Reflexiones de un señor de cuarentaipico que todavía cursa I

Posteado el

El profesor da las consignas para un parcial. Es de a dos. No tengo con quien hacerlo porque no soy muy sociable ni tengo tiempo para serlo. Le digo a una piba que está sentada frente mí. Me pone una excusa medio gansa. Algo así como que lo quiere hacer de a tres con sus amiguitas que no están presentes. Ok. No sé qué arregla con el profesor. Tampoco me importa. Reparte los temas. Me tocó el fácil. A ella, el imposible. La cara de que se quiere coser la argolla con alambre me alegra el día.

Aniversario

Posteado el

Hace unos días cumplieron 20 años de casados. Hicieron una reunión chica, para la familia, los íntimos y un grupete de 4 o 5 más. No sé a qué categoría pertenezco, pero resulta que los conozco a los dos desde mucho antes del casorio y caí en la volteada. Me invitaron y quedaba feo no ir. Fui, les llevé un vino y me acobaché en un rincón donde tienen una repisa con libros y discos a ver si podía robarme algo. También para preservarme. Tuve algo con la hermana de ella hace varios lustros y la cosa no terminó bien. No era el único en la reunión en esa situación, otros dos pibes presentes, la misma historia. Incluso creo que una flaca, que estaba del otro lado de la mesa y a la que solo cruzo en cumpleaños, casamientos y velorios también tuvo algo con ella. El creo es un eufemismo, todos lo damos por hecho, pero el tema nunca se tocó. Fue hace mucho y eran otros tiempos, de eso no se hablaba.

De venenos y cusquitos

Posteado el

El falopero no es una rara avis del paisaje. Todo lo contrario. Es tan parte de la escenografía de extramuros que, como los camellos en el Corán, casi no aparecen. No hace falta, va de suyo que están ahí. De hecho, son los responsables de todo según el saber popular. ¿Te robaron? Seguro eran faloperos. ¿Te violaron? Seguro fueron los endrogados de la esquina. ¿La policía limpió a unos pendejos en la villa? Seguro eran narcos. ¿Hay gente afiliada al partido de Patricia Bullrich? Bueno… eso.

Notas apuradas sobre la exhibición del viaje

Posteado el
Un grupúsculo muy extendido de gente hace culto de la idea de viaje. Van por la vida declamando su necesidad casi vital de cambiar de paisajes, de aires, de conocer nuevas personas, de vivir experiencias fuera de lo común. Todo esto acompañado de clichés y frases hechas mal citadas de cuánto autor se les cruce sean ya célebres luminarias de las artes y las ciencias o vulgares desconocidos que de casualidad dijeron algo que coincide con su forma de pensar y por eso nombran. Infaltables, también, la foto en redes sociales, publicitando el status de viajante, por lo general de 3 tipos:

Citrullus lanatus

Posteado el

De todos los fenómenos conurbanos uno muy curioso es la venta de sandías. Por supuesto, como el fruto mismo, es estacional. No importa que mal que mal se consigan sandías el resto del año en cualquier verdulería. Llega diciembre y aparecen locales de venta improvisados Ad hoc, en variados puntos, en distintos barrios. Un día hay un kiosko de falopa y al otro día sin mediar corte de continuidad aparece una montaña de cientos de sandías cubiertas con una lona o un nylon con un tipo, por lo general joven, que está ahí llueve, truene o haya sol, las 24 hs. los 7 días de la semana. No sabés dónde caga, donde duerme ni de dónde salió. Como Viracocha un día aparece repartiendo sus dones y cómo Viracocha un día se va. La diferencia es, sino étnica, al menos económica: este te cobra lo que brinda. Y no está mal, hay que comer.

Barracas kosher al fondo

Posteado el

Viernes. 17:30 casi 18. Voy hasta Barracas. Tomo el bondi. No es lejos pero estoy apurado. Me siento en el fondo. En la parada siguiente sube un tipo grande, sesentí largos o setenti pocos. Judío ortodoxo o algo parecido.  Camisa blanca, pantalón negro, kipá verde. No lleva saco y del cinturón no le cuelgan los cordoncitos típicos. Va con cinco nenitos. Cinco. Ya no está en edad para esos trotes pero el paisano ya’ta en el baile. Los nenitos abarcan todo el arco de la infancia. El más grande, unos 9 vestido igual que el viejo, blanquísimo, como la camisa que usa. Se le nota la falta de sol. El que le sigue tendrá unos 6, igual pero más desalineado, como si la pilcha le importara poco. Le siguen dos nenitas. Una muy muy parecida al de 6, probablemente melliza. Pollera larga. blusa. Zapatos coquetos. La única concesión a la moda es una cartera rosa. La otra nena, de unos 4, está igual solo que la carterita que lleva tiene un dibujo de los Backyardigans saludando. El viejo lleva al quinto. Un bebé, grandecito. No tiene rastros de género pero los hermanos mayores juegan a ponerle una kipá diminuta que el bebé insiste en sacarse y tirarla al piso mugroso del 12. Todos salvo el viejo y el bebé llevan barbijo puesto. El viejo lo usó solo al subir para que el chofer no le diga nada pero al llegar al asiento se lo sacó. El de 6 le dice que no se lo saque pero el viejo le dice seco pero con una sonrisa que el zeide es grande y sabe lo que tiene que hacer.

Primaverales

Posteado el
Noche fresca de primavera recién arrancada. Digamos que la noche está en pañales para la monada. Para mí no, son la una y media, hace una hora que espero el bondi y encima estoy medio copeteado. Unos compañeros de laburo que no veía desde antes de la pandemia me invitaron a irnos de jarana. Acepté. Error. Ya no estoy para seguirle el tren a veinteañeros con plata, tiempo libre y salud.