Simple, la primera ley de la alquimia de equivalencia de intercambio postula que “con el fin de obtener o crear algo, algo de igual valor debe perderse o destruirse“, es decir, quien busca algo, digamos un piano, una torta, una venganza debe estar dispuesto a perder, a dar, a ofrendar en pos de eso que busca algo tan preciado como aquello que desea. Ley peligrosa si las hay, corremos el riesgo de no valorar adecuadamente costo y beneficio y vernos en un espiral de deudas que ni los dioses más arcanos pueden refrenar. Sabrán disculpar la oscuridad de estas palabras y de las que siguen, pero esta es mi equivalencia.

 

Me cierran el bar. Chauchas

 

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