Mormones

Posteado el

Después de una semana de no ir a trabajar voy a la parada y al llegar los veo, están ahí. Dos mormones. Uno le muestra una estampida de cristo a una vieja que está sentada. Le habla en un spanglish bastante envidiable. Debe tener unos 18 años como mucho, si los tiene. Parece importado de los fiordos de Noruega, cara de bueno, ojos azules, voluntad de hincha pelotas. La vieja, en plan de sacárselo de encima, le dice con una amabilidad hastiada que lee la biblia y que cree en lo que hay que creer como si aquello en lo que hay que creer fuera algo en lo que todos creyeramos. Pero en fin, siguen en su mambo.

Chuvia

Posteado el

Sábado. Una hora reloj esperando el bondi bajo la lluvia. Hay 20 personas apiñadas bajo el refugio. Uno tiene un cigarrillo electrónico mal calibrado y cada vez que pita parece una elección papal. Una bola de humo blanco densa se queda como una niebla a nuestro alrededor a pesar de la ventisca. Hay alguna otra cosa además de tabaco en ese aparato porque la monada se abre aun a riesgo de mojarse hasta las tetas. Hago lo mismo. Salgo del refugio y abro mi paraguas con forma de espada que me regaló una amiga y por el que a veces me para la policía porque, posta, tiene una pinta de katana que da calambre.

Mikima

Posteado el

Subo y me tiro en el asiento más hediondo y al sol que hay sobre la faz de un 96 con aire acondicionado caliente que huele a trapo de piso viejo. Estoy tentado a sugerirle al chófer la existencia en algún lugar de un filtro de aire, que hay que sacarlo y limpiarlo. Su cara me disuade: bigote años 70, anteojos de policía motorizado del 80, canas circa 1940. Su voz parece una lima contra el acero. Lo noto cuando le menta el orto a una piba de unos 15 pirulos que cruza en un semáforo.

Paranthropus

Posteado el

El invierno se acerca. Un fantasma recorre el mundo. Ha sonado la hora de la espada. Caen los grandes relatos. Hemos exteaviado el criterio. Como si el fin de los tiempos se avecinara en un remolino de significantes vacíos, ocurre, sí, en mitad de la vida cotidiana, cortando en dos las reglas diamantadas con las que el destino cincela los huesos de todo lo que se atreve a vivir.

Forro

Posteado el

Voy atrás de todo. Lado ventanilla. Un poco más elevado que el resto. El que está sentado en el último asiento de un solo pasajero revuelve su mochila. Saca una cajita. La abre. Saca el envoltorio blanco abierto de un preservativo Prime con espermicida. Luego saca un preservativo claramente usado. Abre la ventanilla y plop! Lo deja caer en mitad de la calle. Lo hace con tanta parcimonia que no puedo evitar captar los detalles.

Mal vicioso

Posteado el

Constitución. 21 horas. Baño. De los nuevos. Lindos. Cuidaditos. Tirando a limpios. Hay un pibe de limpieza que está sentado en un rincón, seis horas diarias, cincos días a la semana fumándose el olor a meada. Podés tirar perfume de Christian Dior pero cuando orinan literalmente miles y miles de tipos al día no puede oler a otra cosa. Así que el pibe le cuenta a un viejo que al principio se quería matar pero después se acostumbró. Como si algo adentro del balero le hubiese hecho un clic. Ahora no huele nada. Dice que la madre le hace polenta y no huele nada; que la suegra le cocina pescado y nada. Dice que no hay mal que por bien no venga porque ya no tiene las ganas de vomitar que le daba todas las noches cuando pegaba el último Roca a Temperley y todos los vagones olían a trapo de piso húmedo. En verano, cuenta, se iba en bondi y tardaba 40 minutos más, no había caso, no se la bancaba. Ahora, sí.

Imposición

Posteado el

Arriba del bondi vamos unas 50 cabezas de ganado. Tal vez alguna más. Solo 4 llevamos pañuelos aborteros visibles. Yo, una piba de unos veintilargos y otras dos de unos 14 muy juveniles. Las 3 van juntas. La de veintilargos tiene cara de haber accedido a acompañar a su hermana y a una amiga. ¿A qué no saben a quién eligió para predicarle el evangelio de Pablo una evangelista pasada de rosca? ¿A quién le impusieron las manos para que adjurara del error de satán aunque tuviese auriculares puestos ?
Se equivocaron, no fue a ninguna de las chicas.

Viajar lejitos

Posteado el

Hay gente que cuando sube al colectivo le dice al chófer “hasta la capital”. Gente que no viaja seguido, que rara vez se mueve más allá de su pueblo, su ciudad, su partido. Gente que se viste con lo mejor que tiene porque es una ocasión fuera de lo común viajar durante horas como un cerdo para ver cómo el horizonte dibuja la línea de la General Paz.